— Los fashionpedists

“Nosotros somos Los Fashiónpedists”

{Caty Shark de Aragón}

En realidad es de Madrid, pero nació en el siglo XVI y le encanta el estampado de los cachirulos. Tampoco bebe whisky, pero se mueve por patrones británicos: bebe cerveza, por su amor por los hooligans, y Gin tonic, por la Reina Madre.

Se dio al alcoholismo porque es filósofa, y los filósofos beben por prescripción facultativa. Es filósofa porque quiso ser profunda y huir de la Moda, que es muy frívola y muy vacía, y acabó neurótica perdida, leyendo Vogues a hurtadillas y viendo a Hegel en el forro de un trench.

Como de la Moda no se puede huir, y ella es muy seria y muy profesional, compagina una tesis conceptual sobre vestiditos conceptuales con visitas periódicas al Zara y eventos de postín donde dañar el hígado a base de productos británicos. Por compaginar, compagina también los zapatos masculinos con la ropa de tercera mano, los pañuelos rancios con los vestidos del Blanco,Gossip Girl con Apocalypse Now y los zombies con Deleuze.

Amante de las señoras de Biarritz, el salmorejo, Pete Doherty, Hermés y los bares de viejos, posee dos metas en la vida que riman entre ellas: que vuelva el miriñaque y un vestido de Miyake. Sólo así conseguirá lo que más ansía: un Síndrome de Stendhal como el de Nietzsche.

{Mariano José de Farra}

No nació bajo el Viaducto, pero casi. Siguiendo las enseñanzas de Théophile Gautier, y ante la imposibilidad de vivir el lujo y la ostentación aquí y ahora, ha decidido vivirlas de manera retrospectiva. Esta actitud vital le ha llevado a escribir obras eruditas de obligada consulta acerca de orientalismo, mujeres de mirada torva, sirenas simbolistas y poetas decadentes consumidos por el ennui.

De manera paralela, ejerce como gacetillero y escribe sobre literatura, arte y moda en diferentes publicaciones, mientras comparte su pasión por el tailleur, la pasamanería y la indumentaria litúrgica bizantina con jóvenes modistillas de distintas escuelas de diseño. Ante todo, se define como finisecular.

{Pitina Caleya}

Huye de la justicia, acusada de robo con intimidación tras sus sucesivas recolectas en el desván de sus padres. Amante del diseño, la fotografía, los ordenadores y la ropa de segunda mano y bajo la apariencia de lo que en estos tiempos se concibe como El Moderno, reconoce que su única aspiración en la vida es ser 10 cm. más baja.

Su última identidad falsa la tiene confinada en un pasture repleto de informáticos, del que se evade leyendo la revista Glamour y cocinando espagueti con chorizo, que le recuerdan a su infancia.

{Syl ST}

Tiene grandes similitudes con la marmota. Sin embargo, también podría ser una reencarnación temprana de Chimo Bayo. Con la inestabilidad como adalid de su existencia, toca cima al ser rechazada de varios puestos de trabajo por su eclecticismo. Sobrevive sin terapeuta, sublimando esta ausencia en la figura de su madre.

Apasionada de la producción underground, los libros y las plastidecor, oculta bajo un aparente interés académico su motivación vital real: ver la televisión y las coplas de pie quebrado que recrean las tribulaciones de Faulkner en sus visitas al Lidl de Carabanchel.

Shiny y delicada a la par que muy fan de imponer sus opiniones a cabezazos, ve en el alcohol y la repostería francesa las bases de la ilustración, que llega a su clímax con la irrupción de la mantequilla en el panorama cultural.

Entre sus últimos descubrimientos, el hecho de que si pudiera elegir ser algo, sería la mazorca, y que todos los caminos de la desesperación conducen al ZARA.