— Los fashionpedists

HEDI VS. CATHY: ALGUNOS ASPECTOS MORFONSINTÁCTICOS, SEMÁNTICOS Y RETÓRICOS

Hedi vs. Cathy by Pitina CaleyaEjercicio: Partiendo del texto propuesto, lleve a cabo un comentario que incluya los siguientes aspectos: género, tema, contexto, figuras retóricas.
Texto propuesto: twit publicado por Hedi Slimane (en adelante, El Autor), el pasado 2 de octubre.

MI PROPIO TIMES
MISS CATHY, LIBERTAD DE LA PRENSA

La señorita Horyn es una matona de patio de colegio y también un poco monologuista. Los que la conocen dicen que es una escritora del montón algo provinciana, pero no estoy de acuerdo, ya que hizo grandes cosas en su momento. Hasta el día de hoy, su mayor logro ha sido un libro sobre Bill Blass, que no he leído. Podría ser fantástico, y estaré encantado de recomendarlo, si eso le sirve para vender más.
Se dice también que su sentido del estilo es seriamente cuestionado, teniendo en cuenta que se supone que es una autoridad en su pueblo. Esto es totalmente irrelevante, nadie jamás le ha pedido que sea una inspiración para otros, y es probable que nunca suceda de todos modos.
Además, y esto es lo más divertido, su agenda es muy gruesa y perfectamente predecible. Es una mujer con una misión, y esta temporada está al rojo vivo.
Por otra parte, y como todos saben, la señorita Horyn trabaja para el New York Times, donde los conflictos de interés deberían estar fuera de lugar, y donde la parcialidad o la excesiva amistad con los lugareños no debería ser una opción.
En resumen, por lo que a mí respecta, nunca tendrá un asiento en Saint Laurent, pero podría tener un 2×1 en Dior. Debería estar contenta. No me importan las críticas, pero tienen que venir de un crítico de moda, no de una publicista disfrazada. Me asombra que lleve así tantos años.
Y, por cierto, les invito a visitar nuestra nueva web en ysl.com,
Atentamente,

Género literario:
El texto literario ante el que nos encontramos pertenece al género epistolar, más concretamente al subgénero e-pistolar (que abarca del email al tweet, pasando por el comentario de Facebook) y más concretamente al e-pistolar abierto, o lo que es lo mismo, al uso de Internet como canal para dirigirse a un destinatario concreto y, a la vez, a todos los que quieran leerlo /(cuantos más, mejor)
Sabemos que el género epistolar es, quizá, uno de los que mayor libertad creativa permite a su autor. Sin embargo, en estos tiempos que corren, tan fragmentados, tan inmediatos, tan directos, no estamos acostumbrados a toparnos con una e-pístola tan completa. detallada y consistente. Así que su valor literario es doble.

Contexto:
Les ponemos en antecedentes: el autor, Hedi Slimane, se ve en la imperiosa necesidad de responder a la crítica del New York Times, Cathy Horyn. La reconocida periodista de moda considera que el primer desfile de Slimane al frente de ¿Saint Laurent París?, ¿Yves Saint Laurent? ¿Hedi Slaurent? no ha estado a la altura de las expectativas generadas y se queja de no haber sido invitada al mismo debido una crítica reciente hacia nuestro autor (concretamente de 2001)

Tema:
El tema de este texto, como no podía ser de otra manera, y siguiendo una lógica argumentativa aplastante, es el insulto  personal hacia la Sra. Horyn. Tanto en lo que respecta a su trayectoria profesional, como en su forma de vestir o su edad. Vamos, ponerla a caer de un burro.

El autor, mundialmente conocido por su desbordante creatividad y su capacidad de innovación, da rienda suelta a sus inquietudes literarias en un texto de una coherencia y cohesión tales, que no vamos a tomarnos la molestia de analizar su estructura, porque es siempre la misma: el insulto personal y deliberado. Lo que sí hace nuestro autor, haciendo gala de un ingenio hijo de la mejor literatura satírica y de los más célebres quinquis de barrio, es hacer uso de ciertas figuras retóricas que engalanan, enriquecen y, sinceramente, emocionan.

Figuras retóricas:
Juego de palabras: El autor ha querido claramente oponerse a la publicación donde colabora la susodicha, The New York Times, titulando su texto “My Own Times”. Lo cual viene a decir lo siguiente: “tú tendrás tu periódico, pero yo soy lo más” y, alternativamente, “quién quiere un periódico de prestigio mundial pudiendo tener una cuenta de twitter”. Muy generacional todo, con letras góticas, Times New Roman Bold y furia adolescente de un adolescente de 44 añitos.

Argumento de autoridad: cuando el autor afirma que “Los que la conocen (insiders) dicen que…” está aludiendo a la masa invisible, el lado oscuro, La Gran Bicha: es decir, la gente del mundillo, los estilistas y editores que murmuran maldades por los pasillos, los mismos que terminaron por volver tarumba a Isaac Mizrahi, que filtraron la toxicomanía de Kate Moss, que se chivaron de que Naomi tiraba móviles a sus empleadas y que hacen y deshacen carreras con un alzamiento de cejas. No sabemos si existen, pero pensar en ellos da mucho miedo.

Insulto: en ocasiones los registros high and low del lenguaje escrito colisionan y el resultado son construcciones sintácticas tan arrabaleras y pandilleras como la primera frase del texto. Entre lo de “matona de patio de colegio” y “monologuista” no sabemos con qué quedarnos. Si la dedicataria del texto es cualquiera de las dos cosas, da la impresión de que El Autor quiere quitarle el puesto. Aprended, niños, que el lenguaje también incluye estructuras de poder.

Pullita: “hizo grandes cosas en su momento”. Claramente, la está llamando “vieja”. Convenimos en que El Autor, doce años más joven que La Dedicataria, está en pleno derecho de expresar semejantes acusaciones, aunque lo cierto es que, hasta este año, de El Autor se podía manifestar aproximadamente lo mismo: que hizo grandes cosas en su momento, un momento que terminó hacia 2007.

Ironía:  “su mayor logro ha sido un libro sobre Bill Blass, que no he leído”. Pirueta retórica que presenta una sutil variación morfológica del conocido “Teorema de Mazagatos”. Si además han tenido que buscar en la Wikipedia quién era Bill Blass, no necesitan que les expliquemos la gracia de esta figura.

El autor, además, se nos revela como un maestro de esta figura retórica cuando escribe “La señorita Horyn trabaja para el New York Times, donde los conflictos de interés deberían estar fuera de lugar, y donde la parcialidad o la excesiva amistad con los lugareños no debería ser una opción” La fórmula más básica para ironizar es la antifrástica, o sea, decir “qué mono vas” y que se entienda “éste va hecho un cuadro”. Slimane, adalid de la antífrasis, nos está diciendo, a grandes rasgos, que el New York Times es un nido de víboras en el que viejas glorias que visten mal se pelean para ver quién mola más. Ah, y que el New York Times (ese periodicucho) en realidad es un folletín poco objetivo que favorece a sus colegas. Ha tenido que llegar nuestro intrépido autor para abrirnos la mente y hacernos ver que los periódicos más importantes del mundo en realidad mienten. La verdad y la justicia sólo emergen al contemplar un par de pantalones pitillo de 2002 en 2012. Nos llevará tiempo asumir semejante revelación.

Pero quizá la mayor ironía de todas sea aquella que el autor emite a su pesar cuando escribe “No me importan las críticas” Es de esas ironías magistrales, que´rozan la contradicción y  pueden deslegitimar cualquier texto o acción, de ésas que te hacen reir a carcajadas. No le importan las críticas, pero critícame y haré que parezca un accidente. Cuidado, Slimane, porque aquí rozas la paradoja del ironista ironizado, se te ve el plumerito y quedas en evidencia.

Micción jurisdiccional: es decir, echar la meadita para marcar el territorio. Es lo que El Autor hace cuando afirma aquello de “Por lo que a mí respecta, nunca tendrá un asiento en Saint Laurent”. Lo hemos visto muchas veces en esas películas de instituto que tanto le inspiran a El Autor: “ahora te jodes, que no te invito a mi fiesta, y todo-el-mundo viene a mi fiesta”. Dicha intención queda reforzada por el amable mensaje publicitario que cierra el texto, donde El Autor invita a visitar la web de su nueva marca. El mensaje subliminal es “no vas a pasar del escaparate, perra”.

Burla mitológica: lo del 2×1 en Dior. El autor se refiere a aquel terrible momento en que la Dedicataria se atrevió a sugerir que la unánimente aclamada revolución estilística de El Autor en Dior Homme había tenido a Raf Simons como antecedente. El Autor montó en cólera y juró odio eterno a La Dedicataria. Y ahora que Raf Simons está en Dior, ¿qué mejor que un incidente como éste para resucitar la sempiterna enemistad entre las dos grandes marcas parisinas, Dior y Saint Laurent? La mitología siempre vende, sobre todo en moda.

Destinatario encubierto: nuestro autor, de gran valentía y pluma afilada, dirige todos estos vilipendios a Cathy Horyn. Sin embargo, todos sabemos que esta carta está motivada por Raf Simons, su gran rival en la moda masculina de antaño, su gran rival en la moda femenina del presente. La Sra. Horyn dijo, en 2001, que Slimane era un gran diseñador pero que Raf se le adelantó en propuestas y frescura. Slimane, que ni perdona ni olvida, se siente profundamente humillado y, como no se atreve a medirse con Simons, ni en la pasarela ni en la calle, utiliza a Horyn como chivo expiatorio. Los insultos proferidos hacia la periodista son, en realidad, insultos que dirige indirectamente a su rival, si no fuera porque la impotencia y ,quizá, la cobardía y la envidia, le impiden hacer tal cosa a las claras. Vamos, que se le ve el plumero.

Veredicto fashionpedista: ya se habrán dado cuenta, dada la extensión de nuestro comentario, de que consideramos que este texto tiene un valor literario incalculable. No obstante, creemos que toda la creatividad que nos revela Slimane en esta e- pístola está, quizá, mal canalizada. Es un cínico estupendo y apunta maneras de mafioso e incluso de choni de barriado. Pero es diseñador. Y es ahí, en sus colecciones, donde debería haber demostrado sus herramientas artísticas. No sabemos si durante los próximos días nos obsequiará con otras joyas literarias de este calibre, lo que sí sabemos es que si la próxima colección no es brillante, su trabajo como diseñador quedará en entredicho. Y decepcionará a todos los que han depositado su confianza en él y le han permitido cambiar nombres, logos, lugares de residencia y tener estas pataletas. Si eso ocurre, recomendamos encarecidamente a Hedi Slimane que se meta a escritor. O mejor, a tertuliano de la Noria.

Escriben Mariano José de Farra y CatyShark de Aragón / Ilustra Pitina Caleya

1 comment
  1. [...] pararás de reír aunque algunas de sus frases suenen extrañas para ti. Y si no nos crees pasa por aquí. Y finalmente, un post de Juan P de Style Underachiever sobre los chismes de las boutiques y [...]

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